Diego Schwartzman sorprendió al público, pero también se sorprendió a sí mismo. Tuvo buen nivel, buen ritmo físico, pero un aspecto clave lo ayudó a soportar las casi tres horas de partido: la gente. En su casa, con su familia presente y un marco inmejorable, logró lo que pocos creían. Avanzó a segunda ronda y estiró su retiro un día más. ¿El próximo desafío? Pedro Martínez.
Duro rival en primera ronda porque Nicolas Jarry es un tenista consagrado y uno de los más populares en Chile y –no menor- finalista del torneo en 2024. Eso al Peque lo ayudó, a Jarry lo perjudicó y, quizás varios de los puntos perdidos tuvieron que ver con la presión que sintió ante un court Guillermo Vilas casi colmado.
Sin nada que perder, Diego saltó a la cancha y jugó de igual a igual el primer set. Su novia Eugenia, su mamá Silvana, sus hermanos y parejas, fieles en el palco, oficiaron de hinchas pasionales. No dejaron de gritar ni un solo momento, se pararon de sus sillas y cantaron al ritmo de la gente: "El Peque no se va". ¿Cómo no iba a intentarlo?
Fue un inicio parejo en aciertos y en errores, pero logró aprovechar en el tiebreak y se adelantó. La segunda manga también empezó sin grandes diferencias, pero un quiebre bastó para que el chileno emparde el juego y todo se defina en un tercero, aún más apasionante, como le gusta al fanático argentino.
Si el público y el físico bajaban, el partido era de Jarry y el retiro se concretaba. Sin embargo, los errores de su rival fueron persistentes. Fueron 79 en todo el partido y eso evidenció todo, sin restarle mérito al Peque. Ganó el partido con su saque y desató el delirio de los presentes.
“Todavía no me jubilé”, dijo el protagonista de la jornada diurna antes de emocionarse hasta las lágrimas al pensar en todo lo que sufrió hasta el horario del encuentro, el cual debía disputarse en la jornada nocturna del martes, pero la lluvia quiso seguir estirando la situación. Dolores de panza, ansiedad, nervios e insultos en la previa, pero esos solo fueron destinados al clima.
Con el partido reprogramado, admitió que temía que “nadie asista”. Sin embargo, la muestra de cariño fue grande porque la gente no falló. Es el mejor de esta era luego de Juan Martín Del Potro y, fuera de lo tenístico, muy querido por su personalidad. La hinchada argentina no lo iba a abandonar.
Ante cada adversidad, Diego pedía el aliento de la gente y eso lo motivaba para seguir. Incluso admitió en conferencia de prensa que le gustaría que este sea el ambiente de siempre para poder jugar. También reveló que no dudó de su decisión, siempre fue firme respecto a lo que quería para su nuevo presente, a pesar de que Silvana, su madre le insista para que siga.
Ahora tendrá una nueva parada en el torneo y será la segunda ronda ante Pedro Martínez, un experto en polvo de ladrillo y actual puesto número 41. El español y el argentino tienen un único duelo previo y fue en Río en 2022 con victoria del Peque.
“Estoy hecho mierda”, indicó y, con esa frase, marcó que le puede llegar a costar el encuentro del jueves. Debe poder recuperarse rápidamente para otro día de competencia donde las cosas pueden estirarse incluso a un tercer set. Si ya regaló una victoria de esa magnitud, ¿quién impide soñar?