Qué es mejor para la salud si dormiste mal: dormir una siesta o esperar hasta la noche

El descanso adecuado no solo mejora nuestra capacidad para concentrarnos y nos protege contra enfermedades, sino que también es fundamental para nuestro bienestar emocional.

Dormir bien es fundamental para nuestra salud física y mental. Si no descansaste adecuadamente, una break de 20-30 minutos puede ser útil para recuperar energía sin interferir con el reposo nocturno. Se dispara la pregunta: ¿Qué es mejor para la salud si dormiste mal: una siesta o esperar hasta la noche?

Sin embargo, si es posible, lo ideal es esperar hasta la noche y dormir mejor, ya que el sueño nocturno de calidad tiene un impacto mucho más profundo y reparador para el cuerpo y la mente.

Reposar óptimamente es esencial para mantener un equilibrio físico y emocional. Cuando descansamos bien, nuestro cerebro puede procesar la información de manera más eficiente, lo que mejora la concentración, la memoria y la capacidad para tomar decisiones. El sueño también desempeña un papel crucial en el fortalecimiento del sistema inmunológico, ya que durante el descanso el cuerpo produce citoquinas, proteínas que combaten infecciones y regulan la inflamación. Si no dormimos lo suficiente, nuestro sistema inmunológico se debilita, dejándonos más vulnerables a resfriados, infecciones y otras enfermedades.

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Qué es mejor si no dormiste bien: tomar una siesta o dormir mejor a la noche

Si no dormiste bien, lo mejor depende de cuán cansado estés y de tu rutina.

Siesta corta (20-30 min): puede ayudarte a recuperar energía sin afectar tu sueño nocturno. Ideal si tenés que estar alerta durante el día.

Dormir mejor a la noche: si podés aguantar sin dormir de día, es preferible acostarte temprano y recuperar el descanso con un sueño profundo y reparador.

Es importante tener en cuenta que si las noches de mal sueño son recurrentes, es fundamental examinar nuestros hábitos antes de dormir. El uso excesivo de pantallas (como teléfonos, tabletas o televisores) antes de acostarse puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. También es aconsejable evitar cenas pesadas o demasiado tarde, ya que una digestión activa puede dificultar el descanso. Establecer una rutina relajante, como leer o tomar una infusión, puede ayudar a preparar el cuerpo y la mente para un sueño reparador.

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