“¿Cómo no se conocen ustedes? Tienen el mismo humor”, les decía siempre una amiga en común a Andrés Rovetto y a Fer Soto que, además del sentido del humor compartían otro punto en común: ambos son actores.
Se conocieron por redes y en su primer encuentro jugaron a estar en un móvil de televisión. Con el tiempo, Andrés Rovetto y Fer Soto construyeron una sólida comunidad con la que comparten el día a día de su matrimonio.
“¿Cómo no se conocen ustedes? Tienen el mismo humor”, les decía siempre una amiga en común a Andrés Rovetto y a Fer Soto que, además del sentido del humor compartían otro punto en común: ambos son actores.
La historia entre ellos nació casi de casualidad por medio de Instagram “donde nos mandábamos unos mensajes, audios; él repetía un texto de Alejandra Pradón y yo por dentro decía: ¿Y cómo sabe esto? Con mis amigos que jodemos con esto”, recuerda Veto, un artista rosarino que se vino a vivir a Buenos Aires hace más de 10 años, en diálogo con C5N.
Después de meses de intercambiar mensajes y risas, se pusieron de acuerdo y tuvieron su primera cita en la que “improvisamos un móvil de televisión, totalmente tomados por la tele de los ‘90 y los ‘00”. “Nos reíamos y decíamos, bueno, capaz que esto puede terminar solamente en una amistad. Al poner el humor por delante, creo que nos relajamos mucho con el plan seducción y bueno, jugamos”, agrega.
La corazonada de esa amiga finalmente fue acertada y desde ese día comenzaron a compartir la vida y además, a compartirla con el resto en las redes sociales. “Ahí nació esto, que después, evidentemente se convirtió en una sociedad”, sociedad que hoy es conocida en las redes como Veto y Fer.
Desde el minuto cero y sin proponérselo, fueron dejando en stories cada cosa que enfrentaban juntos. Así vino la convivencia, la puesta en común de los muebles que cada uno eligió o resignó para el armado de esa casa y situaciones cotidianas que afectan a cualquier pareja, desde buscar un maple de huevos al mejor precio hasta decidir si dejar instalarse a una paloma que hizo un nido en el balcón.
“Cuando nos conocimos, empecé a filmarlo porque le gustaba filmarse a él mismo y a mi me costaba. Entonces, esta dinámica en la que yo lo filmo, a mí se me escucha pero se lo ve a él, hay algo de eso que empezó a tener como un lenguaje”, detalla Veto sobre esta especie de código que se creó entre ellos y esta comunidad que empezó a seguir con atención cada una de sus vivencias.
Con el tiempo decidieron crear una cuenta con el nombre de ambos y unificar en el mundo digital esas experiencias diarias, de las que se disparaban debates, pedidos de recomendaciones y una fuerte interacción con los usuarios. Y aunque Fer aclare que esta decisión “no fue con un fin comercial, ni por decir ‘vamos a laburar de esto’”, lo cierto es que pasó un tiempo y apareció una propuesta para trasladar ese día a día a una plataforma.
“¿Quieren grabar un podcast?”, fue la pregunta que una de las cazatalentos de Spotify les hizo a través de un mail y que los tomó por sorpresa y, por supuesto, ellos tomaron con humor: “Pensábamos que ese mail era para que paguemos la suscripción”. La invitación llegó con un plus muy especial: el contenido se generaría en la nueva casa que la plataforma de origen sueco abrió en la Ciudad de Buenos Aires. “Esa semana estaban María Becerra, Nathy Peluso... y de pronto nosotros íbamos a grabar un contenido en ese mismo espacio”, expresa Veto sobre la experiencia que aceptaron con “una inconsciencia y a la vez la alegría de no dejar de sorprendernos”.
El estreno de El Podcast de Veto y Fer fue muy bien recibido por los suscriptores que lo colocaron entre los cinco más escuchados en Argentina. A medida que transcurren los nueve episodios, es posible conocer un poco más sobre sus historias de vida y sobre la pareja, siempre con la dosis de humor y emotividad necesarias. “Contamos y mostramos quién es cada uno y los dos, más allá del reel o de lo que se ve en las redes”, destaca Fer.
“Nos divertimos y nos reímos como si estuviésemos en casa”, describe sobre el momento de grabación, al que llegan con temas de charlas definidos con anterioridad pero donde se permiten improvisar. Este “juego” en el estudio dio sus frutos: por estos días se encuentran preparando lo que será la segunda temporada del podcast, que estará disponible a fines de marzo o principios de abril.
A esto se le suma otro gran proyecto para los próximos meses: "Estamos empezando a escribir nuestra obra de teatro, ya comenzamos a reunirnos con el director Sebastián Irigo a empezar a diagramar y armar la puesta, que queremos estrenar en el segundo semestre de 2025".
La charla con Fer y Veto pasa del relato de lo cotidiano a los proyectos laborales constantemente, pero con la particularidad de que el ingenio está siempre presente. Es que el humor es, quizás, el elemento constitutivo y la principal amalgama en esta pareja.
Entre los personajes de la farándula que más le gusta interpretar a Fer se encuentra Susana Giménez y este verano, en una playa de Mar del Plata, su imitación de la diva de los teléfonos tuvo un imperdible intercambio con Griselda Siciliani y otro con Luciano Castro que se volvieron virales en TikTok, red social en la que ya superaron los 230 mil seguidores y que se suman a los casi 100 mil de Instagram.
La charla, que "se dio de manera natural", ocurrió en medio de una ronda de mates con amigos en común. "Lo hicimos porque Griselda y Luciano tuvieron buena onda desde antes con nosotros y para divertirnos, no pensando en la cantidad de reproducciones que podría tener", asegura Fer, aunque aclara: "Tampoco vamos a ser ingenuos de no saber que subir un video con ellos nos va a traer un montón de repercusión o más que otros".
Y ese alcance también los enfrentó por primera vez al hate, una práctica muy habitual en las redes pero del que se mantenían alejados. "Cuando salís fuera de tu comunidad, eso puede colaborar y sumar gente que entienda y se divierta y también aparece otro tipo de público, el 'mataputo' por ejemplo", retoma Veto.
Como tantas miles de personas que integran el colectivo LGBT, Veto y Fer participaron de la Marcha del Orgullo del pasado 1 de febrero y lo compartieron en sus cuentas: "Hubo gente que nos empezó a poner 'los dejo de seguir'. Y la verdad que nosotros nos poníamos contentos si alguien nos dejaba de seguir porque subíamos una foto besándonos. Si a vos te divierte que él haga de Susana o que mostremos un video limpiando el baño pero te molesta que vayamos a defender nuestros derechos, está bien, un beso", reflexiona Veto sobre este acuerdo que establecieron para no sentirse afectados por los comentarios negativos que se reproducen en lo digital y que abundan aún más en esta época.
"Algo que me enseñó Veto, mi marido (risas), es que no hay que creerse ni lo bueno ni lo malo cuando lees las respuestas. Eso me re sirvió para evitar angustiarme", comparte Fer y es interrumpido por Veto que define: "Nuestra comunidad, la gente que nos sigue, naturalizó muy fácilmente que somos dos chabones viviendo en matrimonio, que tienen su cotidiano. Cuanto más somos nosotros en cada video que subimos, eso es lo que a la gente más le gusta, la mayor verdad de nuestro cotidiano".
En este punto, retroceden en el tiempo al momento en que decidieron comenzar a compartir en las redes momentos de su vida: "Nuestra forma de militar era visibilizando nuestra vida cotidiana sin poner una connotación de si éramos dos varones, dos mujeres o una mujer y un varón. Nosotros vivimos así y tenemos los mismos problemas que cualquier ser humano que sale a la calle".