Conocé al nuevo dinosaurio argentino carnívoro Rinconraptor pipoae: vivió hace 86 millones de años

Un equipo de paleontólogos argentinos halló un ejemplar de un megaraptórido carnívoro que habitó en la Patagonia. El hallazgo confirma por primera vez la presencia de este grupo en la zona y rinde homenaje a Laura Pipo, paleobotánica y becaria doctoral que participó del proyecto.

Un grupo de paleontólogos argentinos descubrió en la provincia de Neuquén un nuevo dinosaurio de la familia de los megaraptóridos del Cretácico Superior: el Rinconraptor pipoae. Este ejemplar, que vivió hace unos 86 millones de años, alcanzaba entre 7 y 8 metros de largo y se destacaba por tener brazos y manos muy desarrollados, equipados con garras que podían llegar a medir hasta 40 centímetros.

El área donde trabajaron los paleontólogos se llama Cerro Overo-La Invernada en Neuquén, donde ya descubrieron distintos tipos de saurópodos titanosaurios, teorópodos abelisáuridos y ornitopodos elasmarios, entre otros.

"Ahora le agregamos otro tipo de terópodo, un megaraptórido como Rinconraptor. Esto es como un rompecabezas donde vamos encontrando piezas y las tratamos de ubicar para poder tener una visión general del ecosistema", explicó el paleontólogo Ariel Hernán Méndez, CONICET - Instituto Patagónico de Paleontología y Geología (IPGP-CENPAT), quién encabezó el trabajo y habló con C5N.

En el estudio que llevaron adelante, los investigadores analizaron el tamaño de las vértebras preservadas y, mediante comparaciones con otros megaraptóricos pudieron estimar que el Rincoraptor midió unos 7 metros de largo, aunque podría haber alcanzado los 8 metros.

Además, Méndez detalló que "presentaba características particulares, tanto en el húmero como en la tibia y eso fue lo que nos permitió, después de haberlo comparado con otros megaraptóridos, identificar a este material como perteneciente a una nueva especie".

En cuánto a las características de esta especie Méndez explicó que los megaraptóridos se destacan por tener brazos y en especial manos muy desarrolladas, con garras que pudieron alcanzar los 40 centimetros, "aunque lamentablemente en Rinconraptor no se preservaron estos elementos".

También les llamó la atención que "las proporciones de las vértebras de la cola son más parecidas a las proporciones de las vértebras caudales de Tyrannosaurus, y se diferencian de lo que se observa en otros grupos de dinosaurios carnívoros. Esto refuerza la hipótesis de que los megaraptóridos están cercanamente emparentados con los tiranosáuridos".

¿Cómo fue el descubrimiento del Rinconraptor pipoae?

Méndez explicó que los primeros restos fueron encontrados en 2016, durante un relevamiento del Museo Argentino Urquiza por la presencia de restos de otro dinosaurio. En 2019 se realizó una campaña para recuperar ambos dinosaurios, aunque fue interrumpida por la pandemia de COVID-19.

"Este hallazgo más que sorprendernos nos confirmó algo que imaginábamos y estábamos esperando. La presencia de megaraptóridos en esta zona en la que trabajamos no estaba confirmada aunque lo sospechábamos. Hasta ese momento solo habíamos registrado dinosaurios carnívoros del grupo de los abelisáuridos", sentenció.

En esa línea, el paleontólogo Leonardo Filippi, quien también fue parte del equipo, añadió que "la zona donde se encontró es muy extensa que venimos explorando desde hace muchos años con muchos afloramientos con varias formaciones geológicas expuestas".

Según explicaron Argentina concentra la mayor cantidad de especímenes asignados a la familia Megaraptoridae: más de media docena de especies reconocidas como Megaraptor, Murusraptor, Aerosteon, Maip, Joaquinraptor, Tratayenia, Orkoraptor.

Para entender cómo se relaciona esta especie con otros dinosaurios, los científicos realizan un análisis filogenético, un estudio que arma el "árbol genealógico" de las especies para descubrir cómo evolucionaron a partir de un antepasado común. Por eso, los investigadores remarcan la importancia de encontrar fósiles en buen estado: "A medida que contemos con más y mejores especímenes (más completos y bien preservados), las relaciones de parentesco entre estos dinosaurios estarán más claras y podremos entender cómo fueron cambiando a lo largo del tiempo estos grandes depredadores".

Un nombre muy especial para Rinconraptor pipoae en homenaje a una compañera

El equipo de investigadores estaba integrado por la paleobotánica y becaria María Laura Pipo, quien participó durante la campaña y falleció de manera inesperada en 2020.

Ella era becaria doctoral en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA) y egresada de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), estaba estudiando plantas del Cretácico en la Antártida.

Ariana Paulina Carabajal, paleontóloga que participó del proyecto y compartía oficina con Laura, le dedicó una dedicatoria que compartió en redes sociales: "Laura falleció en mayo de 2020 y sus compañeros y colegas decidieron homenajear su amistad, su memoria y trayectoria científica con la denominación de este nuevo dinosaurio, que ella ayudó a recolectar".

Ariana describió a Pil, como la llamaban sus amigos, como una "persona muy dulce, de esas que hablan y se rien bajito pero que tienen una personalidad y una sonrisa enormes que iluminaban su cara. Así es como la recuerdo yo, girando la cabeza desde su silla y sonríendome mientras me alcanzaba un mate".

Para reconstruir los ambientes donde vivían los dinosaurios e identificar qué comían los herbívoros, el equipo de paleontología sumó la experiencia de Laura en paleobotánica. Ambas habían compartido expediciones cerca de Bariloche estudiando fósiles de 50 millones de años, por lo que su perfil resultaba ideal para analizar los troncos y raíces hallados junto a los dinosaurios en el norte neuquino.

"Asique Laura se unió a nuestro proyecto de manera tangencial al suyo con la finalidad de ir específicamente a colectar y estudiar esas muestras de plantas que aparecieran en los mismos niveles que los huesos de dinosaurios", contó.

Participaron de la investigación

Especialistas del IPGP, del INIBIOMA (CONICET-UNComa), el Museo Paleontológico Bariloche, el Museo Municipal “Argentino Urquiza”, el IMIBIO (CONICET-UNSL), el IBIGEO del NOA (CONICET), el Área de Paleontología de la Universidad de La Laguna (Tenerife, España), el IIPG (CONICET-UNRN), el IANIGLA (CCT –MENDOZA), el MACN (CONICET), el Museo Provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan Olsacher”, y de la Universidad Nacional de Seúl (República de Corea).

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