Por qué el edificio Comega marcó la historia en Argentina: hito racionalista e innovador en ascensores

Esta obra emblemática fusionó funcionalidad y vanguardia en los años 30. Su tecnología en ascensores cambió para siempre la movilidad urbana porteña.

El edificio Comega (1931-1934) es un símbolo de modernidad que cuenta la Ciudad de Buenos Aires en su arquitectura. Diseñado por los arquitectos Enrique Douillet y Alfredo Joselevich, esta estructura de 88 metros fue pionera del racionalismo local, como así también introdujo avances que dejaron una huella en la historia, como los primeros ascensores ultrarrápidos de América Latina.

Ubicado en la esquina de Corrientes y Leandro N. Alem, el Comega desafió las convenciones arquitectónicas con su enfoque funcionalista: materiales nobles como mármol travertino y acero inoxidable, plantas libres sin vigas, y servicios integrados que anticiparon el concepto de ciudad vertical. Además, su diseño urbano, alejado de medianeras y con una torre rematada en un balcón semicircular, redefinió el perfil de la ciudad.

edificio Comega

Cuál es la historia del edificio Comega y por qué se destacó en su construcción

Encargado por la Compañía Mercantil y Ganadera S.A., el Comega fue concebido para albergar oficinas, comercios y espacios sociales bajo un modelo de funcionamiento integral. Su estructura de hormigón armado, una novedad en la época, rivalizó con el Kavanagh, aunque se diferenció por su estética despojada y su énfasis en la eficiencia.

Con tres subsuelos, 21 pisos y una torre exenta de siete niveles, el edificio incorporó patios auxiliares con vistas al río y una confitería en el piso 19, que durante décadas fue mirador privilegiado de eventos históricos, como la llegada del dirigible Graf Zeppelin (1934). Entre sus innovaciones técnicas más importantes se encontraron:

  • Ascensores récord: Capaces de alcanzar 180 metros por minuto, fueron los más veloces del continente.
  • Materiales vanguardistas: Fachada revestida en mármol travertino y detalles interiores en acero inoxidable sueco, materiales inéditos en la arquitectura porteña.
  • Diseño antisísmico: Estructura reforzada para resistir movimientos telúricos, garantizando durabilidad.
edificio Comega

Su fachada, la cual no cuenta con ornamentos y tiene una composición asimétrica, priorizó la relación entre forma y función. Los proyectistas afirmaron que “la conformidad estética vendría por añadidura”, una filosofía que lo consolidó como referente del racionalismo.

El Comega, a lo largo de su historia, alojó oficinas, pero también servicios pioneros como peluquería y áreas recreativas, anticipando el concepto de edificio multifuncional. Su confitería, activa hasta 1969, fue testigo de transformaciones urbanas clave, como el ensanche de la Av. Corrientes (1937).

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